Las misiones espaciales que implican enviar un satélite a millones de kilómetros de la Tierra requieren equipar al sistema de motores propulsores para alcanzar sus objetivos. La sonda espacial Voyager II fue lanzada el 20 de Agosto de 1977 y cuenta con unos pequeños cohetes que usan hidracina como combustible para corregir la orientación de la antena de comunicaciones, el hecho de que actualmente viaje a unos 15 Km/s es debido a la aceleración inicial obtenida del lanzamiento y de la asistencia gravitatoria que aprovecha la gravedad de los planetas por los que pasa para acelerar o decelerar su velocidad. El problema de esta técnica es que el lanzamiento de un objeto depende de una correcta alineación de los planetas para aprovechar su gravedad como impulso para avanzar por lo que la ventana de lanzamiento es muy pequeña.

Artist's Concept of Voyager
Sonda espacial Voyager II

Es por ello que para misiones lejanas se usen propulsores iónicos que se basan en la ionización de un gas para obtener un empuje. La ventaja de este sistema es su relación potencia/peso y la cantidad de combustible necesario frente a sistemas de propulsión de cohetes convencionales.

Siguiendo la línea de usar electricidad para propulsar un objeto el ingeniero espacial y fundador de la SPR (Satellite Propulsion Research)  Roger Shawyer, ha desarrollado un nuevo tipo de motor denominado EmDrive que no requiere combustible para propulsar un satélite sino solamente electricidad en forma de microondas.

Este proyecto se ha mantenido en una polémica continua debido a que el concepto de que un haz de microondas rebotando en un cuerpo troncocónico consiguiera un empuje calificaban al motor como imposible al contradecir a las leyes de la física convencional, enfrentándose el inventor a duras críticas desde el 2006, año que lo presentó.

En el 2008 un equipo de científicos chinos hicieron un prototipo para probar la veracidad de los argumentos de Shawyer y el motor funcionó, dando un resultado en sus pruebas de un empuje de 720 milinewtons. Estos estudios también fueron blanco de duras críticas de la comunidad científica internacional considerado imposible de nuevo al no cumplir con la ley de la conservación del movimiento.

 

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Llegados al 2014, la NASA presenta un informe confirmando que el motor sí funciona aunque no con los resultados expuestos por el equipo chino, el prototipo norteamericano tiene un empuje de 30-50 micronewtons. La polémica no se ha hecho esperar ya que el motor funciona pero la NASA no es capaz de explicar porqué. Una de las teorías era que era debido a un flujo de aire calentado por el metal de la tobera que ha sido descartada al probar el motor en el vacío e igualmente funcionar.

Tras los resultados obtenidos, se especula la posibilidad de usar este sistema que sólo requiere electricidad para crear motores más potentes usando generadores nucleares portátiles que según los cálculos de la NASA con un generador de 2 megawatios sería capaz de enviar una nave tripulada a Marte en 70 días. Sea o no viable a esa escala, la evidencia es que un sistema basado en sólo electricidad reduce el volumen y el peso del objeto a enviar en una misión espacial, implicando menos costes y de no depender de combustibles, sólo de tener paneles solares desplegados.

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