Ordenadores en la publicidad de los ochenta
junio 29, 2015

La publicidad de los ochenta vista desde la perspectiva actual resulta curiosa por los recursos usados y el modo de usarlos. Recursos recurrentes que actualmente siguen usándose para publicitar productos y servicios pero con una estética más actual y acorde a los gustos del consumidor actual para que el mensaje transmitido por el anuncio cale en el consumidor. Y cómo no, los productos informáticos también han sido protagonistas de miles de anuncios.

En la pequeña recopilación que acompaña a este artículo podemos ver varios ejemplos de publicidad de los ochenta recalcando que los recursos usados en las campañas publicitarias están enfocados para que el mensaje del anuncio llegue al consumidor, por lo que para empatizar con el destinatario del anuncio se moldea el spot publicitario con los gustos y la estética de la época. Por lo tanto, la publicidad es un reflejo de la sociedad donde quedan marcadas las modas, estética, movimientos sociales y tendencias de esa sociedad en la época que se realizó el anuncio y en qué punto de evolución se encuentra esa sociedad.

A nivel tecnológico, los medios de almacenamiento de los ordenadores de la época se basaban en diskettes, cintas, cartuchos y unos discos duros primigenios con capacidades de unos pocos MB a precios astronómicos (uno de los anuncios nos oferta un disco duro de 10MB por el “módico” precio de 3398 USD), por lo que uno de los recursos al vender es mostrarnos la excelencia de un producto novedoso y vanguardista para la época.

Otro recurso es el de mostrar al usuario la experiencia satisfactoria de usar el ordenador ofertado tanto en el trabajo como en casa (sólo hay que ver al usuario del portátil junto a la piscina y con un zumo de naranja). El uso de personajes de actualidad, mediáticos, carismáticos, ficticios o históricos es recurrente en la historia de la publicidad, donde podemos ver a Isaac Asimov, Bill Cosby, Adán, Thomas A. Edison y a Paul Revere (hay que recalcar que el uso de personajes patrióticos por los publicistas estadounidenses está muy extendido).

El uso de modelos o del sexo es otro gancho para vender productos aunque en ciertas composiciones no pegan ni con cola con el producto ofertado como por ejemplo la chica que está jugando a una máquina arcade de pie en ropa interior y con tacones (el anuncio consigue su objetivo, llamar la atención) o el de la pareja en la cama posando con el ordenador al lado. Anuncios protagonizados por modelos sugerentes que hacen alarde de sus atributos promueven una rivalidad con los atributos del producto ofertado, llegando a eclipsarlos ante el usuario y quedando el producto publicitado en segundo plano.

Como reflejo de la sociedad, cabe recalcar algunos anuncios que actualmente podrían clasificarse como sexistas, encasillando a la mujer en el papel de ama de casa o como chica tonta que hace aerobic mientras el sesudo hombre trabaja con el ordenador pasando por el hombre en plan macho alfa rodeado de mujeres que le sirven o la mujer independiente de los ’80 que no necesita a ningún hombre, sólo la compañía de un ordenador mientras disfruta de la experiencia con una copa de vino.

 

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